EL GRIFO los artículos de la EXPO2008

19/09/2008

El alma y el huevo frito

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       Hola a todos. Aviso, por si quieren pasar de página: hoy tengo pensamientos metafísicos. La metafísica es lo que está detrás de la física, o sea, lo que no se capta con los sentidos, más o menos. Por ejemplo, tenemos ante nosotros el cuerpo de un señor sentado en el suelo, que se abraza las rodillas y medita. Bueno, pues dentro de ese cuerpo hay un alma. Creo que el alma pertenece a la metafísica, si no me equivoco. Hay que estar majara para escribir sobre el alma en un periódico cuando todo periódico, ahora mismo, dedica páginas y páginas a las fluctuaciones del IBEX. Pero entre escribir sobre el alma o sobre el IBEX, prefiero escribir sobre lo primero, que es más sencillo.
       La escultura de Jaume Plensa (Barcelona, 1956) es probablemente la mejor que se haya hecho hasta ahora del alma humana, aunque él diga que es la de un río, exactamente la del Ebro. De hecho, a ese río el artista le ha dado la forma de un hombre, que está en la línea marcada por "El pensador" de Auguste Rodin, el primer escultor en cincelar lo que va más allá del cuerpo. Muy antiguamente, se creía que el alma y el cuerpo eran dos cosas independientes pero los filósofos, a partir de Platón, no tardaron mucho en darse cuenta de que ambos estaban pegados con loctite. El acierto de Plensa consiste, en mi humilde opinión, en haberlos pegado con el alfabeto latino. La piel que sujeta el alma (y que evita que ésta se desparrame) es toda ella de letras porque el lenguaje es la principal vía que tiene el hombre para hacer sentir su propia alma a los demás o para sentirla él mismo. Me estoy dando miedo, la verdad, con estos pensamientos. Pero es que estoy tratando de analizar el éxito de la escultura de Plensa entre los más de cinco millones de visitantes de la Expo, que no se cansaban de mirarla y de hacerle fotos.
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       Pero no lejos de "El alma del Ebro" hay otra escultura, una piragua partida, con un huevo frito en medio, sobre la hierba a orillas del río. Ese apetitoso huevo frito no es cosa de la metafísica en absoluto sino de la supervivencia, o sea, del cuerpo y su sistema digestivo. Entre un alma vestida de alfabeto y un huevo recién servido de la sartén, la gente ha optado por lo espiritual con gran diferencia. ¿Quiere eso decir que el personal se ha vuelto más profundo o que ya ha comido y no tiene hambre? Seguiré pensando...

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15/09/2008

La Visi, habitante de la Expo.

Todos tenemos un pasado y mi vecina Visi, también. Ella no recuerda ahora que estuvo muy en contra de la Exposición Internacional a finales de 2004, cuando acababan de conceder a Zaragoza su organización. Aquella "disidente", como se calificaba a si misma, se convirtió en una entusiasta a partir del momento de la inauguración. Una semana antes del 14 de junio, no iba a pisar Ranillas; un día después, descubrimos que había adquirido en secreto, hacía ya tiempo, un pase de temporada. No sé las veces que ha estado por la Expo; sólo sé que cuando hemos ido los de aquí del bloque, nos hemos dado de narices con ella.
        La primera vez que me la encontré fue en el Pabellón de Vietnam, sentada en el suelo, viendo un espectáculo de música tradicional y marionetas acuáticas. Después, la vi bailando un vals en el escenario de Austria y, otra noche, moviendo desaforada las caderas frente a un grupo cubano. Me lo dijo muy claro: "No me mires así, como si fuera un bicho raro; la Expo no hay que verla, hay que vivirla, que aquí no se puede venir como un pasmarote, como tú mismamente."
       
       Pon un poco de odio en tu vidaimagen
       Visi no se ha perdido casi ningún espectáculo, pero se queja de que no ha venido Tom Waits, que estuvo de gira por España: "Es que me van mucho los de voz cazallosa, menos mal que ha venido Calamaro." "Eso es vicio, hija", le replica doña Coro, presente en la conversación. Doña Coro, jubilada insigne de nuestro bloque, y la Visi sienten la una por la otra un odio puro y absolutamente gratuito, del que nadie sabe dónde está el origen. La jubilada la ataca sin piedad: "El otro día te vi charlando con un azafato de Méjico, ¿no le estarías tirando los tejos...?" "Sería él a mi, en todo caso, y que sepa usted, Coro, que no me van los guapos, que me van los feos, o sea, como mi Rubén".
       Decepciones de un taxista imagen
       Su marido Rubén, a propósito, se ha pegado todo el verano metido en su taxi currando, aunque no tanto como esperaba. Dice que el transporte público ha sido demasiado bueno: "Mucho expobús y nada de taxi y, encima, me puse a aprender inglés y todos los clientes han sido españoles, menos una vez que eran coreanos y sabían menos inglés que yo". Y comenta que cuando más disfrutaron él y Visi fue con los Stray Cats, un grupo de rockabilly. "Jo, maño, nos pusimos a bailar rock como locos ¡y eso que llevábamos el vaso Fluvi en la mano!"
       
       El pabellón de Aragón no ha gustado a todos
       Jorge, el quiosquero, insiste en que hemos visto la Expo como una cosa frívola y que nos hemos olvidado del mensaje. Él ve fallos en los contenidos de los pabellones: "Los ha habido que se han ocupado, bien o mal, de lo del mundo sostenible y todo eso, pero ha habido otros que han pasado del tema totalmente, como India, que se ha montado un bazar o, sin ir más lejos, Aragón". Nos quedamos todos perplejos... ¿Aragón ha pasado del tema? No puede ser. Jorge lo explica: "Sí, un 10 en arquitectura; otro 10 en lechugas y tomates; otro 10 en película turística pero un cero pelotero en tema agua. Vamos, como si no tuviéramos nosotros problemas con el agua, te digo..."
       Martín, el profesor del 8º, interrumpe: "Pero ninguno os habéis fijado en las cosas sutiles de la Expo: los anocheceres en el Jardín de las Artes, viendo los dos nuevos puentes desde abajo, o en los azulejos del pabellón de Marruecos. ¿Habéis pasado la mano por esos azulejos? No se nota ni una juntura; vinieron alicatadores de Fez a ponerlos. Espero que no los tiren al contenedor..." La Visi le escucha embelesada y le dice: "Piensas igualito que nuestro amigo Fernando, el de Oviedo, que pasó con nosotros un fin de semana. Os voy a leer su email, que lo llevo en el bolso... A ver si lo encuentro..."
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       Un amigo de Oviedo escribe a Visi
       "Queridos Visi y Rubén: Os reitero el agradecimiento por haberme invitado estos días a ver la Expo. Ya sabéis que si no llega a ser por vosotros, ni me entero de que existía. El balance es positivo pero es cierto que estuve a punto de licuarme atravesando explanadas bajo el sol y que desfallecí en el empeño de encontrar un espacio donde tomarme una cañita nocturna sin que me agredieran los decibelios de diyéis y percusionistas de todas las etnias. Que tuve que apoquinar 18 € por el DVD de Carlos Saura, a más de euro el minuto. Pero también es cierto que he disfrutado de la fascinante visión del recinto iluminado por las noches; de espectáculos irrepetibles como el Iceberg o El Hombre Vertiente; o del placer de visitar rincones y pabellones apenas frecuentados por las masas colistas: la sencilla delicia de Turquía, con sus fuentes intemporales y su césped acogedor, la exquisita labor paisajista del Jardín de los Tapices... O sea, que muy bien. Gracias y muchos besos. Fernando."
       La hora de las lágrimas
       Visi lamenta que Fernando se perdiera el concierto de Toumani Diabaté, con Björk y Eliades Ochoa. "Y eso que la Björk me cae muy mal, que va tan de súperguay que no hay quien la aguante, pero esa noche fue todo muy bonito." Y entonces, empieza a hacer pucheros y acaba diciendo entre lloros: "No puede ser que esto se acabe; mañana mismo le escribo a don Roque, que yo hago de directora del pabellón que me diga y gratis total, por amor a Zaragoza." Doña Coro le suelta rápido: "¿Y por qué no haces de pingüino y te tiras desde el Iceberg, guapa?" Vale, ya estalló la guerra. Y discretamente vamos saliendo de la Expo. Eso sí, ninguno de nosotros mira hacia atrás, porque los buenos recuerdos también duelen.
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11/09/2008

El Jardín de las Delicias

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       Por fin se ha emitido un comunicado oficial sobre los temblores, acompañados de ruido y vibraciones, procedentes del Pabellón Puente, que se han sentido durante la última semana. Lejos de cualquier previsión, el puente está abriéndose, dado que es un gladiolo. Nadie imaginaba que el componente vegetal dominara al arquitectónico pero así ha sido. La preocupación es evidente con respecto al periodo en que la flor vaya marchitándose. No te digo nada la que se puede montar cuando empiecen a caer los pétalos.
       En el río, muy cerca del puente de Santiago, un hombre corpulento de barba y pelo canos, vestido con traje de mil rayas y corbata, avanza lentamente en una vieja barca de madera, remando con evidente esfuerzo.
       Los pingüinos que habitan la cúspide del Iceberg se están reproduciendo a una velocidad alarmante y colonias muy numerosas están invadiendo las zonas sombrías y húmedas de la Expo, causando grandes molestias a los visitantes y a los trabajadores. Han ocupado ya tres de los servicios, de donde resulta casi imposible echarlos. Se calcula que en estos momentos hay 2'4 pingüinos por cada diez personas dentro del recinto.
       En el río, el hombre corpulento de barba y pelo canos, que recuerda mucho a un alcalde que fue ministro, ha encallado con su vieja barca de madera a unos cinco metros de la orilla. Con signos evidentes de fatiga intenta mover la embarcación sin éxito.
       Lo que parecía una simple rotura de tubería en la Torre del Agua ha desembocado en una preocupante situación a la que técnicos del Ayuntamiento no pueden encontrar respuesta. De manera aleatoria, están naciendo manantiales en distintas plantas de la Torre. El agua, que baja abundante y a gran velocidad por la rampa, está inundando los terrenos adyacentes.
       En el Ebro, el hombre corpulento de barba canosa está de pie en su vieja barca encallada y pide auxilio desesperadamente moviendo los brazos. Por el centro del río, pasa una moderna lancha. En ella va un señor regordete, formalmente vestido y que recuerda mucho al actual ministro de Economía. Él ve al hombre de la barca haciendo aspavientos; lo ve, sí, pero cree que forma parte del gran espectáculo de la Expo y sigue adelante como si nada pasara. jmheraldo@hotmail.com

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10/09/2008

La Visi pide ayuda

imagen Hola. Minireunión de gente de mi bloque aquí, en la Expo, tomando café en taza de papel. Visi, Jorge el del quiosco y servidor. Jorge, que es así y no le des más vueltas, está tratando de culpabilizar al personal: "Mucho pabellón, mucho espectáculo, mucha musiquita pero no hemos estado donde teníamos que estar, o sea, en la Tribuna del Agua, el único sitio donde se ha ido al tema directamente, o sea, que nos estamos cargando el planeta y no queremos enterarnos y punto." Noto que la Visi se pone seria, yo diría que hasta tiene los ojos humedecidos, y Jorge sigue: "Ayer vi un documental sobre la amazonía peruana, sobre el río Corrientes, que te pone los pelos de punta. La petroleras se están cargando un río y si te cargas un río, te cargas toda la vida de una región, oye, así de claro". La Visi se pone muy seria y musita: "Yo no me voy a cargar ningún río, que lo sepas..."
       "Vamos a ver, Visi, ¿qué te pasa, que te veo rara?", le pregunto, que me está poniendo mosca. "Pues que a mi Rubén esto de la Expo le está afectando al coco mucho... Se está tomando todo al pie de la letra y no se me ducha para no gastar agua y está empezando a echar un pestazo que no hay quien aguante. Y, encima, a mi me pone mala cara si me meto en la bañera. ¡Pero otra vez! ¡Si ya te duchaste ayer!, me grita. Lo de la Expo, una desgracia para mi matrimonio" Y sigue quejándose de su marido, Rubén (taxista, natural de Tamarite y un pedazo de pan), diciendo que si sigue así, no va a haber cliente que se quiera subir a su taxi por el mal olor. "¡Es que me trae frita! No os lo vais a creer, pero ayer me dijo que por qué no me lavaba el pelo con el agua de cocer las espinacas." Pues, sí, ejem, la cosa está seria, va a ser ella quien tenga razón. Total, que la Visi se saca una hoja de papel del bolso y nos dice que está recogiendo firmas para que se rebaje ese mensaje ecológico y de sostenibilidad de la Expo, que está calando demasiado en algunos. "Se han pasado tres pueblos con lo de gastar poca agua porque lo primero es la higiene. Es que mi Rubén necesita un psicólogo, pero de los que están contra los ecologistas. ¿Conocéis vosotros a algún argentino que me pueda orientar?". Sin palabras. Nos vemos.

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09/09/2008

Diques y tulipanes

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       Siempre he querido vivir dentro de un cuadro de Vermeer y así pasar las tardes cerca de una ventana, jugando al ajedrez o charlando mientras la luz del sol dibuja un paraíso de pura intimidad en el interior de la habitación. No es extraño que los pintores holandeses del s. XVII convirtieran en oro el espacio doméstico, como una reivindicación de lo humano, pues Holanda es un país absolutamente abierto a la naturaleza y a merced de ella. En él, la naturaleza es principalmente líquida, agua que está por encima de las cabezas de sus habitantes.
       En el pabellón de Holanda se reproduce un dique de contención, símbolo de la relación estrecha y difícil entre el mar y el país, que se dan y se quitan terreno y poder el uno al otro intermitentemente. En la noche del 31 de enero al 1 de febrero de 1953, se rompieron los diques y más de 1.800 personas murieron sepultadas por el agua. A partir de entonces, Holanda se convirtió en un país de ingenieros que buscaban un pacto entre el mar y la tierra, una especie de acuerdo amistoso entre fuerza e inteligencia. El mensaje que se transmite en Zaragoza está claro: nunca contra el agua sino con ella. Y, como en el judo, la victoria es para quien utiliza en su provecho la agresividad del contrincante.
       Hola a todos. Estoy, como saben, en el pabellón de Holanda viendo una película sobre diques, tulipanes y molinos. Me interesa saber a que lado del dique estoy y descubro que estoy en el lado del mar, o sea que como suba la marea se me lleva. En la peli sale la "joven de la perla", esa criadita que enamoró a Vermeer y que se hizo todavía más famosa en la piel de Scarlett Johansson en un film de Peter Webber (2003), que transcurre en la ciudad de Delft. En Delft hacen una cerámica blanca y azul guapa de verdad. Me extraña que el pabellón de Holanda no tenga una tienda para venderla, porque en Aragón entendemos mucho de cerámica y la apreciaríamos. También echo en falta un canal con puentes y un circuito de bicis holandesas, que son toda una lección de desarrollo sostenible aunque no tengan frenos. Se frena poniendo el pie en el asfalto. El pie es una energía alternativa a tener en cuenta. ¿Ya estoy desvariando? Vale, lo dejo pues. Nos vemos.
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04/09/2008

La Visi, estrella olímpica

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       En la Expo, si eres de Zaragoza, te estás encontrando siempre con alguien conocido, te apetezca o no. La verdad es que he procurado llevar este tema con discreción y, sobre todo, con mucha paciencia y no se podrá decir que he aprovechado estos articulillos para desahogarme o para criticar a nadie. Pero ya no puedo más: día sí y día no, me tropiezo con mi vecina Visi. O ella se tropieza conmigo, y hasta llego a pensar que es a mala idea.
        Me la veo venir hacia mi, muy sonriente, con pantalón corto, zapas de tenis y camiseta sudada. Parece ser que todas las mañanas, nada más llegar al recinto, se sube la Torre del Agua corriendo: "Juan, tienes que hacerlo, es un ejercicio fantástico. Ya he convencido a un grupo de gente del barrio para que me acompañe; va a venir el mancebo de la farmacia y la camarera del café, esa morena que tiene Derecho. En fin, creo que he inventado el rampagym, así, sin querer; ya sabes cómo soy", me dice riendo. "Bueno, Visi, el rampagym o el rampaerobic, qué más da; tú, siempre innovando, qué tremenda." Entonces, se me pone toda seria: "Claro, naturalmente, si en esta vida no hubiera gente que innovara, el mundo no avanzaría. Ah, y no acaba aquí la cosa...".
       Sí, señor, típico golpe bajo de la Visi, que tiene una habilidad especial para ligar temas y no soltarte. "No acaba aquí la cosa porque un día a la semana, me hago carrera de velocidad para coger el fastpass del Pabellón de España. Mira, el primer día que lo hice, conté los de delante de mí en la cola y vi que estaba en el puesto 173 y me dije: Visi, no puede ser, es cuestión de dignidad. O sea que me lo propuse y el sábado pasado, ya fui la sexta. Como te imaginas, paso ya de pabellón, de lo visto que lo tengo, pero es que no hay nada como competir en distancias cortas. Te da mucho subidón. Ahora entiendo muy bien a Usain Bolt." Me mira desafiante, buscando mi admiración, y añade: "Fíjate qué cuerpazo se me está poniendo con el ejercicio. No te lo vas a creer, pero Jaime Urrutia no me quitaba ojo mientras cantaba lo del "Camino a Soria" la otra noche y eso que estábamos cerca de 15.000 personas..." Aturdido, perplejo, sediento, mentalmente contusionado... así me quedo. Es el síndrome postVisi.

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01/09/2008

Me quejo, luego existo

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       Hola. Quiero escribir un articulillo sobre los que están siempre quejándose en la Expo, porque ahí hay temazo. Pero lo primero de todo es pensar en el título. Se me ocurre "La queja como arte"... No, lo abandono, es un pelín rimbombante. A ver este otro: "Elogio del quejica". No, tampoco es bueno; es demasiado irónico. Creo que ya lo tengo; lo voy a titular "Me quejo, luego existo". Sí, es un título cxjxnxdx, con un componente filosófico que va a dar un aire de seriedad a esta sección, con nombre de manual de fontanería, que no le vendrá nada mal.
        Mi interés por el tema viene del día siguiente a la apertura de la Expo. Iba yo caminando, sorprendido y emocionado por lo que estaba viendo, cuando casi tropiezo con un caballero que llevaba un polo amarillo con un cocodrilo y que iba acompañado de su señora (digo yo que sería su señora), una rubia con un polo azul sin cocodrilo. Ambos estaban parados y él, inclinado hacia delante, señalaba una baldosa del suelo. "Está suelta", decía en voz alta, "Ves, lo que yo te decía: está todo a medias". Un tipo fascinante en su irritación, como una especie de supergnomo cascarrabias. Con la Torre del Agua al fondo, la escultura de Jaume Plensa, "El alma del Ebro", al lado y el impresionante, bello e innecesario Pabellón Puente de Zaha Hadid a unos pocos metros, él fijaba toda su atención en ¡una baldosa que se movía! Después, cuando reanudó la marcha, aún le escuché decir a su señora (digo yo que sería su señora): "Mira allí lo que dice el cartel, que aquellos servicios están cerrados por avería. Esto es un desastre, ¿qué te dije yo?".
       A partir de entonces, observé que había muchos como aquel señor del polo amarillo, sacando faltas y emitiendo quejas porque la Expo no estaba al nivel de perfección que ellos merecían. Pienso que hay un miedo a la satisfacción, como si estar satisfecho significara una humillante rendición ante las iniciativas de los otros. Quizá sólo el descontento pueda otorgarnos el papel de jefe de obra en un mundo que se construye y que avanza sin tenernos demasiado en cuenta. Sí, es duro reconocerlo pero haciendo cola por un fastpass no somos casi nada; en cambio, si nos quejamos, uff, entonces sí que existimos.

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31/08/2008

Ósmosis francesa

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       Hola a todos. Aquí, mirando la fachada del pabellón de Francia, que es como un álbum con fotos que el personal ha enviado, eso sí, con una condición: en la foto ha de verse agua. No me enteré a tiempo, pena, porque habría mandado una que tengo muy chula tirándome al mar desde un patín en la playa de Calafell-sur-Mer (Tarragone). Si la hubiera mandado, ahora estaría diciéndoles a mis compañeros de cola, unos 120 más o menos: "Ese de ahí, el que lleva meyba de rayas, soy yo". Me pierde el afán de protagonismo, sí, pero también tengo conciencia medioambiental y lo demuestro sufriendo en mis carnes, voluntariamente, la ósmosis inversa. En el pabellón francés, llegas a un sitio en el que te dicen: "Bonjour, usted es agua de mar" y te lo crees y te sometes al proceso de la ósmosis, que es algo así como una presión muy fuerte que se ejerce sobre el agua salada, previamente filtrada, para que pase a través de una membrana semiporosa y deje la sal detrás. Te metes en un túnel y dos grandes rodillos neumáticos te presionan todo alrededor para eliminar la mucha o poca sal que haya en tu cuerpo. La presión que siento es tan fuerte en la zona michelín que tengo un pensamiento realmente molesto: cuando acabe la Expo, habrá que ponerse a dieta; que no se me olvide.
       Hola otra vez, sigo en Francia pero ahora delante de un paisaje frondoso y húmedo: un valle que desciende hacia el agua atlántica, quizá de la región de Aquitania. En Aquitania está Arcachon, donde puedes ponerte morado de ostras (acompañadas de vino blanco y pan de centeno); las ostras, afortunadamente, no han pasado por ninguna ósmosis y conservan un suave sabor a océano. imagen Seguro que Carla Bruni come ostras de Arcachon todos los días. Echo en falta a Carla Bruni aquí, en el pabellón. Por si no lo saben, estoy hablando de una cantante que ha triunfado tanto, tanto, que ahora vive en la casa más bonita y más grande de París. Me la imagino sonriendo, sometiéndose a la ósmosis inversa, haciendo cola delante del pabellón de Francia como uno más. Allí, en la fila, yo le señalaría mi foto en la playa de Calafell-sur-mer: "Mira, Carla, ése de ahí, el que se tira al mar desde el patín, soy yo".

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26/08/2008

Näcken, ese desconocido

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       Un caballero de Alaró (Mallorca), encargado de una cadena de heladerías, no soporta más el calor, se sienta al borde del estanque que rodea el Acuario, se quita sus zapatillas deportivas y mete los pies en el agua. Un cuarto de hora más tarde, ya refrescado, se dispone a calzarse de nuevo pero, uff, no encuentra la zapatilla del pie izquierdo, que había dejado pegada a la del derecho, ambas al alcance de la mano. Incrédulo, mira alrededor por si alguien se la ha cogido. Alrededor, hay una anciana en una silla de ruedas, acompañada de su hija, ya bastante mayor también, y una familia de Córdoba con dos niños gemelos, de no más de siete años. Mira ahora dentro del estanque por si se le ha caído allí y acaba cayéndose él, entre el estupor de los mayores y el regocijo de los pequeños.
       Más o menos a la misma hora, en el escenario del Balcón de las Músicas, un percusionista cubano toca la batería con tal entrega (la famosa pasión caribeña) que un palillo se le escapa disparado de la mano, dibuja una limpia parábola por encima de los espectadores y desaparece en el aire en dirección al Ebro.
       Como es natural, todo el mundo se empeña en encontrar explicaciones racionales a estos extraños hechos. Yo, no. Lo digo claro y en voz alta: lo irracional siempre exige su hueco, su parcelita, y eso hay que respetarlo. También piensa así un azafato sueco, que me comenta que los troncos cortados de abedul, ¡ojo, cortados!, que simulan un bosque en el pabellón de su país, están brotando sin control (algo que se puede comprobar). Dice este azafato que quizá todo sea culpa de Näcken, un espíritu de origen escandinavo que vive en los remansos de los ríos y muy cerca de las cascadas; que toca el violín como nadie y que, desesperado en su soledad, no sabe como llamar la atención y atraer a la gente. ¿Cómo ha llegado Näcken aquí? Pues de cualquier manera: en la maleta de algún danés o incluso dentro de un bote de pepinillos de Ikea; todo es posible. El azafato sueco aconseja que si uno oye un violín lejano, evite acudir al lugar de donde procede el sonido; lo menos que puede pasar es lo que le ha ocurrido al señor de Alaró (Mallorca), encargado de una cadena de heladerías, ahora ensopado.
       
       * Mi primer contacto con Näcken fue a través del cuadro que le dedicó el pintor simbolista sueco Ernst Josephson (1851-1906), al que corresponde la imagen. Éste fue un pintor muy interesado en la pintura del renacimiento, que se volvió loco al final de sus días, creyéndose Miguel Ángel y firmando obras con el nombre de éste.
       Desde los ríos, Näcken, con su violín, atrae a niños, mujeres y nadadores inexpertos para que se ahoguen. Pero, con el tiempo, su leyenda ha mejorado: se dice que ha enseñado a tocar el violín a más de un ser humano y que ha vivido historias de amor con alguno; historias que no han durado mucho porque Näcken es incapaz de vivir lejos del agua.

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24/08/2008

Viaje al glaciar

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       Es de agradecer que, con este calor, alguien tenga el detalle de recordarnos el hielo. Para empezar, diré que mi experiencia con el hielo es muy pobretona; se limita a echar cubitos en un vaso. De todos modos, es suficiente para que recuerde el estado sólido del agua. Ves, el agua puede tener forma de nube, de chorro de grifo o de cubito. O sea, que no es tan limitada como el ser humano, que no puede ser líquido ni gaseoso. El ser humano puede ser inseguro, o sea, un pelín miedicas. Se lo explico: un día que sopla mucho cierzo, no tengo mejor idea que hacer mi primer viaje a la Expo en telecabina. El viento silba fuerte por la rendija de la puerta y hago la mitad del viaje rezando a San Antonio; luego, me acuerdo de que San Antonio no sirve para los viajes en telecabina, que sólo sirve para encontrar cosas que hayas perdido, y eso me pone más nervioso aún. Y, encima, no hay motivo para tanta preocupación porque la telecabina no se bambolea nada, sólo avanza. Y llega a un pabellón off-Expo (fuera del recinto, quiero decir) en el que Reinhold Messner, alpinista y explorador polar, ha recogido la obra de nueve artistas y su visión del mundo del hielo.
        Uno de los nueve es Olafur Eliasson. El pavo es danés pero sus padres eran de Islandia. O sea, que fue criado casi entre cubitos, para entendernos. Quizá eso explique que haya hecho fotos de molinos de glaciares. Esto es lo siguiente: cuando el sol incide en el glaciar a mediodía, el agua líquida perfora el hielo y hace como una especie de túnel vertical, que se vuelve a helar, cerrándose, a la noche. El agua es impredecible y cambia de sitios para hacer molinos cada verano. O sea, que hay que ir con la cámara cazándolos, siempre atento a no caerse en uno. Si caes, que sepas que tu cadáver se mantendrá perfectamente conservado durante décadas. Garantizado.
        Sólo podré olvidar los molinos glaciares con más frío, me digo, y me siento a ver "Thaw", una película sobre el hielo cuando se resquebraja o se derrite. Los ruidos que hace, mezclados con música del grupo Radiohead, componen una banda sonora heladora (eso sí que es chill-out) y fascinante. La llevo todavía en mis oídos cuando vuelvo a viajar, ya sin temor, en la telecabina.

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22/08/2008

Rupturas anunciadas

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       Todos hablan del rollo romanticón de la Expo, de que continuamente se hacen nuevas parejas y eso. Pues sí, claro, normal: la música es bonita, la temperatura es agradable y hay mucha gente en el mismo sitio. Pero nadie quiere informar de las rupturas, que también las hay. Asumo el marrón y les cuento: Caso 1) Martín, profesor ayudante de universidad, está con su pareja, un tal Alex, empleado de una tienda de informática, a punto de entrar en Aguas Extremas. Les acaban de dar unos chubasqueros azules ya que dentro vivirán tormentas y huracanes. imagenMartín, que es una persona culta (experto en ópera italiana y gran coleccionista de fósiles) tiene un punto flaco: está excesivamente pendiente de su propia imagen. Y, francamente, enfundados en ese chubasquero, ambos parecen los parientes frikis de los Pitufos. Hasta aquí, nada, pero Alex, sin avisar, le hace una foto a Martín con el móvil. "Oye, que borres esa foto ¡ya!", algo a lo que el otro se niega: "Es un bonito recuerdo de la Expo, tío. ¡Jxdxr, qué genio!" Martín sabe, y sabe bien, que en media hora, no más, Alex distribuirá esa foto por los teléfonos de un grupo selecto pero numeroso de conocidos. De aquí a dos semanas, esa pareja romperá definitivamente.
        Vamos con el caso 2: Lola y Javi, vecinos de Zaragoza, están a punto de terminar su segunda jornada en la Expo y a ella, se la ve mosqueada. Han visto muchos pabellones, incluso el de España, pero Javi ha dedicado más tiempo a pedir información a las azafatas de cada uno de ellos que al contenido. La gota que ha desbordado el vaso ha sido el intercambio de direcciones de mail entre él y una morena de un país centroeuropeo. "Es que me va a mandar detalles de hoteles y monumentos importantes de su tierra, por si vamos", se disculpa ante su novia. Uff, qué raro, porque Javi es un tío al que es imposible hacer que viaje. Basta con decir que, en los tres últimos años, sólo se ha movido para ir a las fiestas de su pueblo, que son para San Roque; y eso, porque su madre se lo ha pedido. Tristemente, esta pareja también se romperá de aquí a un mes. Son rupturas anunciadas; cosas que, aunque nos duela decirlo, también pasan en la Expo. ¿No me creen? Pues allá ustedes. Nos vemos.

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Me llamo Bond, Jane Bond
La luna es cool
La naranja mutante
Calma suiza a babor
Naranjo en flor
Pura bondad
RÍOS DE FADO
Un pez
La sonrisa austriaca
Ciencia ficción
Welcome to the cabaret
Cary Grant
Narciso en la Expo
El vino de Laudrup
Un brazo imprevisto
Motregen
Ofelia
Agua digital
¡Forges for president!
Microgente