Culturland

12/08/2013

José María Ferrer (o Gustavo Adolfo), locutor y sonetista

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       Catorce versos endecasílabos repartidos en dos cuartetos y dos tercetos hacen un soneto. Confieso que esta es una forma poética que me atrae de una manera muy impulsiva, casi inexplicable; tanto es así que me gustan todos los sonetos, incluso los ramplones y los requetemalos, siempre que se sometan a esa estructura fijada y popularizada en el Renacimiento Italiano. En España, el soneto alcanzó niveles de belleza y destreza inimaginables con Lope, Quevedo, Góngora y Cervantes, entre otros muchos, en el siglo XVII y aunque después perdió fuerza en la práctica poética, nunca dejó de componerse. Recomiendo un libro magnífico de Jesús Munárriz, la antología "Un siglo de sonetos", publicada en 2000, que recorre el siglo XX a través de la obra de más de 400 poetas en lengua española. Y en el siglo XXI, sigue habiendo jóvenes que cultivan esta forma con maestría, como Carmen Jodrá en "Las moras agraces", escrito a los 19 años, y David Leo García, quien ganó el premio de poesía Hiperión en 2006, a los 18 años, con "Urbi et orbi", un libro en el que abundan los sonetos, entre otras composiciones de métrica clásica.
        Pero yo quería hablar de José María Ferrer "Gustavo Adolfo" (1917-1984), que fue un locutor muy popular de Radio Zaragoza en las décadas de 1950 y 1960, con un programa diario en la franja de sobremesa. Confieso que nunca me gustó como locutor; tenía un estilo florido y un tanto rancio, con una verborrea rimbombante que, eso sí, no era exclusiva de él, sino muy común entre los locutores de su generación, como Joaquín Soler Serrano, Federico Gallo, o el mismísimo Matías Prats.
        "Gustavo Adolfo" ejerció como periodista en la prensa y en la radio y presumía de haber sido teniente provisional en la Guerra Civil (en "la Cruzada", como decía él), "con dos cruces de sangre". Fue un personaje muy conocido, muy respetado y muy querido en Aragón; la prueba es que tiene un busto en piedra en el parque de Pignatelli (obra de Miguel Cabré Cazcarra), a propuesta de la peña Solera Aragonesa. En 1983 publicó un libro de letras para jotas, "Cantas y canticas", que se reeditó cinco años más tarde, pero (aquí es donde quería llegar yo), en 1955 había publicado su primer libro, que ahora tengo en mis manos con indisimulable emoción: "El soneto del día. 1 de enero – 30 de junio de 1955", editado por el autor y con prólogo de Federico García Sanchiz (periodista y académico de la Real, muy apreciado por sus charlas y conferencias) e ilustraciones de Alcalde Molinero. Parece increíble pero es cierto, Gustavo Adolfo componía un soneto diario, muchas veces a petición de sus oyentes, y se jactaba de que podía componerlo en tres minutos, sobre la marcha, en directo, respondiendo a la sugerencia de un radioescucha. En este libro recogió los sonetos compuestos a lo largo de seis meses, sin descansar ni sábados ni domingos. Me es imposible seleccionar uno pues, por una razón o por otra, todos tienen su encanto. Elijo al azar, que no me queda otro remedio, este que corresponde al 12 de febrero de 1955:
       
       ¡¡FUEGO, FUEGO!!:
       
       Yo no sé, la verdad, si es buena cosa,
       el soneto escribir para un bombero,
       pues, pensándolo bien, es lo primero
       hacer la inspiración más que fogosa.
       
       Pero creo también que si, afanosa,
       arde toda la musa en lo sincero
       de la llama poética, está el pero
       de que llegue el bombero, alma celosa,
       
       y me apague con agua cristalina
       ese fuego del verso que ha incendiado
       al soneto en exacta disciplina.
       
       Mas, ardido en total.... ¡y chamuscado!,
       vaya a ti con la vena clara y fina...
       ¡aunque luego lo dejes apagado!

       
       * Existe un libro (que no he podido localizar), editado por el Ateneo de Zaragoza en colaboración con Radio Zaragoza en 1986, como homenaje a este locutor y sonetista:
       "José María Ferrer «Gustavo Adolfo» (1917-1984)". Por F. Otín, J. Muro, A. Zapater, L. García Camañes, F. Solsona, J. M. Zaldívar.

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25/03/2013

Muere Mariano Cariñena

Mariano Cariñena Castell murió ayer, 24 de marzo de 2013, en Zaragoza, a la edad de 80 años. Como un pequeñísimo homenaje a una persona que me enseñó tanto y me hizo reír tanto, precisamente cuando yo tenía tanta necesidad de aprender y de reírme, recupero este artículo que le dediqué en 2004, en mi columna de Heraldo de Aragón.
       
       MARIANO CARÑENA Y COMPAÑÏA
       
       Bueno, el caso es que en este país hubo una dictadura durante 40 años. Para algunos eso es toda una vida; para otros, eso es simplemente una etapa histórica; y para aquellos de 30 años o menos, eso es, me temo, ¡glups!, una batallita. Se mire como se mire, aquello duró mucho. En las capitales de provincia, como Zaragoza, la cosa cultural, un poner, estaba chunga. Culturalmente, esto era como una habitación lóbrega, o sea, triste y oscura. Bueno, creo que exagero, porque en todos los sitios cerrados por alguna parte llega a entrar el aire y la luz. Voy a poner un ejemplo: en la calle Fuenclara está "Libros". Entonces, antes de que se inventaran las grandes superficies culturales, "Libros" era una galería de arte de vanguardia, una tienda de discos muy selecta y una librería con la mejor literatura europea y americana. Era como una tienda del París de la orilla izquierda al principio de la calle Alfonso. Su dueño, Victor Bailo, ahora ausente, creó un foco de libertad y conocimiento que no se ha vuelto a repetir. Un cliente habitual de "Libros" era Joaquín Aranda, con cuyas críticas tanto cine aprendimos. Aranda escribió de películas con ejemplar independencia y claridad y fue siempre martillo de pretenciosos. Bailo, Aranda.
        Me vienen estos nombres a la cabeza mientras leo las "conversaciones" que Mariano Cariñena ha mantenido con Antón Castro y que acaba de publicar la DGA. Cariñena, otro que no se casaba con nadie. Cuando reirse era una insolencia para el estado y una frivolidad sospechosa para la izquierda más ortodoxa, Cariñena impuso su sentido del humor en sus admirables montajes teatrales. Su teatro ha sido moderno, riguroso, y divertido, como corresponde a alguien que se sabía las canciones de Brassens de memoria cuando España tarareaba las de Raphael. Esta especie de autobiografía hablada que ahora leo con emoción quizá inicie, espero, la recuperación de un grupo de intelectuales aragoneses que han sido tan insólitos en el franquismo como insustituibles en la libertad.

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08/08/2012

David Cal en un poema de Juan Antonio González Iglesias

imagenHoy, 8 de agosto de 2012, el piragüista David Cal ha ganado su quinta medalla olímpica, habiendo conseguido las cinco en tres juegos olímpicos consecutivos (Atenas, Pekin y Londres). David es de Cangas de Morrazo (Pontevedra) y tiene 28 años. El poeta salmantino Juan Antonio González Iglesias le dedicó este poema en su libro "Olímpicas" (2005).
       
       OLÍMPICA TERCERA
       A David Cal
       
       La mañana es un reino diferente.
       Otra temperatura y otra luz.
       Temprano es la palabra. Todavía
       el agua está mezclada con el amanecer.
       El remo los remueve. La proa los separa.
       Raras categorías alfanuméricas
       organizan las clases de los competidores,
       para hacer abstracción del onanismo
       que llegan a exhibir los más audaces
       entre los navegantes solitarios.
       La canoa es concreta,
       su material ultraligero acota una fracción de horizonte
       que se puede tocar,
       ¿y quién discutirá que resulta atractivo
       participar de la condición del centauro
       montando una fracción de horizonte que avanza
       imparable hacia el cruce
       con la línea ideal, parecida al futuro
       porque sólo es visible sobre la foto finish?
       Energía del cuerpo: ¿y los que han madrugado
       sólo para mirar? ¿No contribuyen
       a deshacer los nudos de las ondas?
       Pero el héroe los corta con su espada de nauta.
       Estrictas son las órdenes que da la adrenalina:
       desactiva bostezos, empuja la epopeya,
       hace volar el torso como en algunos sueños
       e ilumina la cara de los más contenidos.
       Después de la victoria, por natural impulso
       los versos se dirigen hacia Crónica Regia.
       La Reina y el Atleta, aturdidos, despiertos,
       intercambian saludos de animales insólitos,
       de especies protegidas por la Europa ecológica.
       El viento comunica sus cabezas cercanas.
       Virtud propia de príncipes es la serenidad.
       El triunfador, según el periodista,
       no ha tenido problemas para dormir anoche.
       Es serio, está llamado
       a su propio interior. Entrenaba escuchando
       rock urbano en formato mp3,
       por horas infinitas.
       En internet lo llaman un tímido de oro.
       El piercing de su boca es un punto de acero.
       Ama los monosílabos.
       Es de un pueblo pequeño. Cada día cargaba
       con esa embarcación esbelta y frágil
       y remaba en el mar de la monotonía
       inconsciente, constante, lo mismo que el asceta
       que reitera ejercicios para salir del mundo,
       así durante meses, así durante años,
       para llegar a esto,
       a esta mezcla del chándal y el olivo,
       a esta clara mañana
       en la que está de pie sobre el mapa de Grecia.

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30/05/2011

El IAACC Pablo Serrano es un edificio muy feo (perdón por decirlo)

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       El ambicioso y legítimo sueño aragonés de tener un Guggheim ha acabado en fiasco. El edificio del Instituto Aragonés del Arte y la Cultura Contemporáneos ya se ha ganado el apodo popular de "el Mazinger" porque ciertamente recuerda a Mazinger Z, ese robot japonés de los 70, pero en una versión descuajeringada. Da como miedo pasar por delante, pues tiene un aspecto agresivo y amenazador, imponente pero un poco tambaleante. No sé, pienso que no habría tenido un aspecto tan negativo si hubiera sido colocado en una explanada o al lado del río, es decir, con mucho aire circulando alrededor y suficiente espacio para ser contemplado con diferentes perspectivas. Pero se ha colocado en una calle, toda ella edificada, y pegando a bloques de viviendas de los años 60 y el transeúnte solo puede mirarlo de abajo arriba (creo yo que con temor y extrañeza). ¿Qué pasa? ¿Es que no estamos preparados para la arquitectura moderna? Es posible pero conviene recordar que no toda la arquitectura moderna es buena (también puede ser horrorosa, por qué no) ni surge un Foster o un Frank O. Gehry en cada pueblo y cada día. Hay que ser humildes y este nuevo edificio del museo Pablo Serrano es, ante todo, pretencioso.
        No obstante, las opiniones publicadas en la prensa local sobre esta construcción han sido unánimemente elogiosas. En el suplemento Artes y Letras de Heraldo de Aragón (28/04/2011), leo un artículo a doble página de Jesús Marco Llombart, en el que dice que supone "un nuevo discurso sobre el verticalismo como una nueva forma de pensar la ciudad frente al lacónico bidimensionalismo". Hombre, no sé, pienso que el verticalismo es ya un discurso muy antiguo (tan antiguo como la especulación del suelo) y que ha dado grandes paisajes urbanos, como Nueva York o Benidorm, un poner. Pero antes, su entusiasmo le había hecho escribir que en el interior "el grave murmullo de las escaleras mecánicas rebota sobre el revestimiento metálico de la pared para fundirse con la música de los zapatos del público que acarician la cerámica del pavimento". Corroboro que hay muchas escaleras mecánicas (y no fáciles de subir y bajar en continuidad); sobre la música de los zapatos, tengo mis dudas o quizá es que yo esté perdiendo oído. Basten estos dos párrafos, pues, como ejemplo del encendido elogio que el señor Marco dedica a la obra de su colega José Manuel Pérez Latorre, del que acaba escribiendo que "con cada obra inicia un viaje presidido por la persistencia, la imaginación, la exuberancia, y por encima de todo, por la insaciable búsqueda de la experimentación creativa". Bueno, pues sí, de todo menos mesura.
        A través de la revista online "El pollo urbano", leo un artículo de Eugenio Mateo, quien, aunque es muy crítico con el interior y el contenido del museo, sí que alaba el edificio como nueva aportación al paisaje urbano de Zaragoza y lo conecta con otros espacios expositivos del mundo como el MOMA de Nueva York, el Guggenheim de Bilbao, el MUSAC de León o la Tate Modern de Londres, entre otros. Me permito discrepar en parte, pues la arquitectura de estos museos no va en la misma dirección en todos ellos: el Museo de Arte contemporáneo de Barcelona, obra de Meier; el MUSAC de León, de Tuñón y Masilla; el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga en la desembocadura del río Guadalmedina, obra de Gutiérrez Soto (las lista sería más larga) son edificios que no se ven hasta que uno se acerca a ellos, porque han sido muy respetuosos con el entorno y ni siquiera se atreven a romper la línea del cielo del barrio donde se ubican. El Guggen y la Ciudad y las Artes y las Ciencias de Valencia sí que son arquitectura espectáculo y creo que ese camino es el que ha querido seguir Pérez Latorre. Pero esa arquitectura en la que prima el continente sobre el contenido, cuya meta es el impacto y que ha sido aupada, sin ningún rigor, por los medios de comunicación y las instituciones políticas, ya se está pasando de moda. Quizá es ya tiempo de volver a los principios de Vitrubio: la función, la construcción y la consecución de la belleza. En este orden. Quizá ya sea tiempo de reordenar los valores arquitectónicos y de esto habla mi admirado Alberto Campo Baeza (de quien hay una casa en el barrio zaragozano de Montecanal).Recomiendo vivamente la visión de este documental (Los oficios de la cultura, La 2 de RTVE)en el que Campo Baeza trata de transmitir su concepto de lo que es la arquitectura a un joven licenciado y que se constituye en toda una reivindicación de una "arquitectura serena, callada, silenciosa, que es la que perdurará en el tiempo". Oyendo a Campo Baeza, se puede entender el rechazo de algunos zaragozanos al nuevo museo Pablo Serrano.
        Pero, aunque a los defensores de esta obra de Pérez Latorre se les escapa alguna vez que es polémica, la polémica no se ve por ninguna parte. El que discrepa, calla y, así, la cultura aragonesa se convierte en puro compadreo, en un concepto muerto por carecer del más mínimo espíritu crítico, por silenciar cualquier debate posible. Cuando comento esto, nadie está en desacuerdo conmigo, y la culpa se la echan a los medios de comunicación: sí que hay discrepantes, dicen, pero no hay donde se pueda discrepar. Servidor se permite discrepar aquí. Y perdón por hacerlo.
       
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24/04/2011

Zaragoza. Visión emocional de una ciudad.

Zaragoza. Visión emocional de una ciudad. Una exposición poco emocionante.(La Lonja y museo Ibercaja Camón Aznar, del 20 de abril al 5 de junio).
       
       Hola. Parece ser que el propósito de los responsables de esta muestra ha sido reflejar la percepción que tienen de la ciudad los artistas locales y, para ello, han encargado una obra ¡a nada menos que 216! Este ha sido un error de base: las exposiciones cuantitativas no funcionan, pues en la mente del espectador el conjunto se vuelve impreciso, como una nebulosa que termina ocultando las piezas más destacadas. Otro error ha sido la elección del sitio: no se debería haber montado en la Lonja. Estos "marcos incomparables" se vuelven muy en contra de los contenidos; y obras que resultarían correctas, incluso estimables, en espacios más adecuados, como el Centro de Historia, se quedan convertidas en naderías.
        De todos los apartados, el que mejor se aprecia, y creo que también el más interesante, es el dedicado al Videoarte, a cargo de la realizadora Vicky Calavia. Se trata de un selección muy medida y muy coherente de 17 minicortometrajes, entre los que destaca, a gran altura, "Chico y Barco", de Eduardo Fuembuena. Se trata de un poético relato, realizado con esa exquisita pulcritud que caracteriza la obra de este autor, en el que la elegancia de la mirada no oculta una inquietante sentimentalidad. Fuembuena parece frío y ligeramente escorado hacia la estética cool, pero es una impresión engañosa pues pocos como él logran adentrarse en la naturaleza inaprensible del tiempo y en la fragilidad de los deseos. También destacaría "Multicoloured Memories" de Alejandro Ramírez Ariza, un cuento nostálgico pero alegre, en forma de collage animado, concebido como una canción pop. El corto rebosa de imaginación y, lo que más se agradece, de sentido del humor. Por último, hay que mencionar "Capital", de Gaizka Urresti, que juega muy bien con el significado ambivalente de la palabra (población principal y el dinero como concepto bancario) para ofrecer un relato ágil y, sobre todo, comprometido con los estragos de la crisis en el paisaje urbano. Una pena que el autor lo haya estropeado al final, incluyendo dos citas que explican lo obvio.
        No he entendido muy bien el criterio que se ha seguido en el apartado "La palabra". Nada que decir sobre los textos que los escritores históricos han dedicado a la ciudad, pero en cuanto a los de los actuales, sorprende que un porcentaje alto de los 35 autores que participan estén ligados al periódico Heraldo de Aragón, desde el director hasta los colaboradores, pasando por varios periodistas de plantilla. No sé, parece una selección cómoda, como hecha paseándose por los pasillos de esa redacción. Por otro lado, la impresión general es la de una muestra literaria un tanto antigua, parecida a la que podría haberse hecho hace quince años. ¿Tan escasa ha sido la renovación de las letras aragonesas en este tiempo? Como dato curioso, hay que señalar que, una vez más, la cultureta maña ha ignorado la voz más distinta y más sólida aparecida aquí últimamente, la de Irene Vallejo Moreu, surgida precisamente de las páginas de Heraldo de Aragón.
        En el apartado fotográfico, se han preferido los fotógrafos conceptuales de la vanguardia local. Inexplicable, por ejemplo, la ausencia de Vicente Almazán, un fotógrafo que lleva años retratando la Zaragoza viva a través de de las miradas de sus habitantes. Pero aquí no ha habido espacio para la fotografía de inspiración documentalista. Me temo, pues, que Doisneau y Cartier Bresson, en tierras aragonesas, se habrían tenido que montar una panadería. En resumen, uno sale del MICAZ con la impresión (no sólo la mía sino también la de algunos visitantes a mi alrededor) de que siempre están los de siempre, de que la cultureta zaragozana se esta encriptando, blindando, amurallando como la ciudad medieval de Zamora. Nos vemos.
       
       Todos los minicortometrajes (poco más de 2 minutos cada uno), que se citan en el segundo párrafo, pueden verse pinchandoaquí, y luego vaya a la lista de visores que hay debajo del mapa que encabeza la página .
       
       Si te ha interesado este artículo, puede que te interese este otro: Zaragoza pintada. ¡Ay, qué poca suerte tiene Zaragoza con las exposiciones que montan en su honor!
       
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16/03/2011

El mundo según Barney o La versión de Barney

Uno de los grandes éxitos cinematográficos del momento es El mundo según Barney, película protagonizada por Paul Giamatti y Dustin Hoffman y dirigida por Richard J. Lewis. El film se basa en la novela de Mordecai Richler La versión de Barney (Barney's version). Pinchando aquí podrás leer la crítica que escribí de la novela para el diario El país cuando se publicó por primera vez en España.

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04/03/2011

La tecnocaducidad o la Obsolescencia programada

Uno de los artículos más leídos de este blog, es uno publicado en Heraldo de Aragón en 2006 y llamado La tecnocaducidad. A esos lectores les gustará mucho este reciente y espléndido documental, La obsolescencia programada , dirigido por Cosima Dannoritzer y coproducido por Televisión Española.

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15/02/2011

Francisco Ynduráin, un catedrático extranjero en Zaragoza

La asociación cultural Bilaketa, de Aoiz (Navarra), me encargó este artículo para un libro homenaje al profesor Francisco Ynduráin Hernández (1910-1994), con motivo del centenario de su nacimiento. La publicación, que acaba de aparecer con el título Como aré y sembré, cogí. Homenaje de Bilaketa a Francisco Ynduráin, ha sido coordinada por Salvador Gutiérrez Alcántara. Se trata de un libro de gran formato y 157 páginas, en el que han colaborado discípulos (y, a veces, también compañeros) de don Francisco. Si te interesa leerlo entero, pincha en el siguiente párrafo:
       
        No sabía que don Francisco Ynduráin era de Aoiz; es más, tardé bastante tiempo en admitir que era español. Para mí, él procedía de un país extraño y mítico, plagado de viejas mansiones y de bibliotecas con vistas a extensos jardines; y también de residencias próximas a aeropuertos con avionetas preparadas para volar a Boston o a Cambridge. Yo creía que él era extranjero. Y ser extranjero a mediados de los años 60, justamente cuando se celebraban los "25 años de paz" del franquismo, conllevaba una dosis alta de admiración y curiosidad; de, llamémoslo para resumir, indiscutible leyenda. Me pregunto por qué mi subconsciente se negaba a considerar a Ynduráin como compatriota. La verdad es que él daba motivos para ello...*
       
       Edita: Asociación Bilaketa. Calle F. Yduráin, 12. 31430 AOIZ (Navarra) info@bilaketa.com
       
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30/01/2011

Mario Pérez Antolín. Profanación del poder

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       Contra la soberbia
       
       Expresar con ingenio y brevemente ideas que expliquen nuestra relación con el mundo ha sido una tentación, y también un reto, para numerosos escritores y pensadores a lo largo de la historia. El aforismo, una invitación a la reflexión en escasas palabras, alcanzó su máximo esplendor en nuestra literatura con 'Agudeza y arte de ingenio', del aragonés Baltasar Gracián, en la primera mitad del siglo XVII. Unos doscientos años más tarde, Oscar Wilde, nacido en Irlanda, se convertiría en otro gran cultivador del género pero dando al aforismo un tono más festivo, con un ingenio más cómico y más liviano, basándose en el uso de la paradoja, es decir, en un epigrama dividido en dos partes, en el que lo que se dice en la segunda es justamente lo contrario de lo que se espera tras leer la primera.
        Mucho de Gracián y algo de Wilde hay en el libro sorpresa (dentro del vasto apartado de la no-ficción) de este año: 'Profanación del poder', escrito por el geógrafo Mario Pérez Antolín. Sus "pellizcos de filosofía", como el los llama, también podrían titularse 'Guía ética para recordar que no somos nada' o 'Consejos para que las personas dejen de mirarse el ombligo' pues son un análisis de la fragilidad del ser humano en un contexto social, político y geográfico que cree que domina: "A qué tanta prisa para bajar del árbol, fabricar herramientas, cultivar la tierra y viajar al espacio si, en cualquier momento, un acontecimiento inesperado y fortuito puede hacer que todo comience de nuevo sin nosotros", escribe como si fuera una declaración de principios de lo que él llama su "realismo militante"; y, luego, insiste en resaltar nuestra fatuidad: "Hemos conseguido una cartografía completa y exhaustiva de la tierra y no sabemos cómo orientarnos en el pequeño territorio inexplorado de nuestra conciencia. Una forma de empezar la casa por el tejado".
        Amargo como Gracián, Pérez Antolín se empeña en que tomemos conciencia de nuestros propios límites para saber, así, valorar el sentido de las derrotas: "Zafarse del dogal de la costumbre es una acto de soberanía militante que al menos tiene el aliciente de culminar con éxito los más clamorosos fracasos" o "Lo bueno de las causas perdidas es que nunca se pueden echar a perder". No, no es 'Profanación del poder' un libro de frases bonitas sino un arma para combatir la banalidad del pensamiento actual y, sobre todo, una herramienta para luchar contra nuestra propia soberbia.
       
       Mario Pérez Antolín. Profanación del poder. Prólogo de Eugenio Trías. Editorial Los libros del lince. Barcelona, enero 2011. 201 páginas; 17€.
       
       *Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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16/01/2011

Es banal, es bueno

Contemplo, en plena vía pública y al amparo de una entidad bancaria, la obra de un joven artista; se trata de un cuadro de grandes dimensiones en el que se puede ver a un hombre de rostro atormentado en medio de una crisis, creo que de gran angustia. A los pies del cuadro hay veinte gatos japoneses de la suerte, pintados de negro, levantando la pata izquierda. Dos de los gatos son de mayor tamaño que los otros; intuyo que son los papás de la camada. Como no capto la relación entre la gran zozobra del hombre del cuadro y los felinos, recurro a la explicación escrita que, gratuitamente, facilita el banco: "(la obra) muestra la soledad del individuo frente a la sociedad. La convivencia de los propios demonios interiores, valorando si la felicidad del individuo radica en alimentar ese mundo interior o en la sociabilidad del individuo para poder configurar lo que realmente somos" ¡Glups! Sí, es rabiosamente moderno acompañar de gran aparato teórico las obras de arte. Hasta hace bien poco, el artista hablaba a través de su obra y no necesitaba dar más información que el título, la técnica empleada y la fecha de realización pero ahora es frecuente ver textos (en plan manual de instrucciones), al lado de cuadros o de fotos, que, en mi opinión, solo tratan de dar trascendencia a lo banal. Este es uno de los grandes males de nuestro joven siglo: la consagración de lo inocuo.
        Esta dolencia no afecta únicamente al arte; la literatura también la padece. En un artículo reciente para el diario El País, titulado "Hacia un reglamento", Enrique Vila-Matas se quejaba de que en "este lado arruinado del paraíso, los demasiados libros han creado una atmósfera de trivialidad irrespirable, paralela al desnortado ambiente de la sociedad". Ejem, ejem, precisamente tenía que ser él quien escribiera esto. Vila-Matas es un escritor muy brillante, autor de una extensa obra llena de referencias culturales, de anécdotas reales o inventadas, de reflexiones ingeniosas y de un sentido del humor muy fino. Me gusta mucho, pero he de reconocer que, a medida que se lee, se olvida. Vila-Matas es el gran literato español de la banalidad y, de esos "demasiados libros" de los que habla, un gran porcentaje está escrito por sus jóvenes seguidores, que le imitan pero a los que, ay, al no tener su talento, solo les queda el vacío de lo trivial. Es probable que la crisis económica estimule a afinar el criterio (o simplemente a tener uno) entre galeristas, instituciones generosas y editoriales, pero me temo que el mensaje ya ha calado: si es banal, es bueno.
       
       *La obra que se menciona está expuesta en un escaparate de Caja Madrid (Paseo de la constitución, Zaragoza), su autor es Luis Díez y forma parte del proyecto "Corner 2011. Nice to meet you", comisariado por Carlota Santabárbara.
       
       Si te ha interesado este artículo, puede que te interesen estos otros:
        El alma que nos mira. La generación de Daniel Galván , Guillermo A. Pérez Masedo. Pintura joven y nueva , Fernando Martín Godoy. Galería de benditos , Feliu Elias. Una ventana, Julia Dorado en Bruselas.

       
       Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com

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21/12/2010

Enrique Murillo: No disparen contra el editor

Enrique Murillo reflexiona sobre el papel del editor en España, a partir de las palabras de agradecimiento que dedicó Mario Vargas Llosa a Carlos Barral en su discurso de aceptación del premio Nobel. Para leer este artículo imprescindible (en versión PDF), pincha aquí.

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Las palabras en orden
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GoyAventura, parque temático
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Mucha salud, poca lectura
Palabras Guapas
Jaime Gil de Biedma: el poeta amigo.
ARCO. Historias del Arte
El signo del misterio
Harold Pinter, hablar callando
STREET MUSEUM
Historias del libro
Un sofá para un viaje
ARCO: Arte en venta
Para llorar
Foto con un Goya al fondo
Literatura y panceta
La deconstrucción
Verano fugaz con foto
Sopa de letras
Mariano Cariñena y compañía
Goya no nació pintando
El escalafón
Hambre de teatro
Del mercado al cabaret
El cine del vecino
Los sabios de la guarda
Malas
La Feria
Maldito. (El cineasta J. A. Maenza)
Antonio Maenza
VERSOS
La verdad
Librería Cálamo
El lifting de Gracián
Eduardo Úrculo
Agustín Díaz Yanes
Califa por un día
Robert Siodmark. Forajidos