12/08/2013

José María Ferrer (o Gustavo Adolfo), locutor y sonetista

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       Catorce versos endecasílabos repartidos en dos cuartetos y dos tercetos hacen un soneto. Confieso que esta es una forma poética que me atrae de una manera muy impulsiva, casi inexplicable; tanto es así que me gustan todos los sonetos, incluso los ramplones y los requetemalos, siempre que se sometan a esa estructura fijada y popularizada en el Renacimiento Italiano. En España, el soneto alcanzó niveles de belleza y destreza inimaginables con Lope, Quevedo, Góngora y Cervantes, entre otros muchos, en el siglo XVII y aunque después perdió fuerza en la práctica poética, nunca dejó de componerse. Recomiendo un libro magnífico de Jesús Munárriz, la antología "Un siglo de sonetos", publicada en 2000, que recorre el siglo XX a través de la obra de más de 400 poetas en lengua española. Y en el siglo XXI, sigue habiendo jóvenes que cultivan esta forma con maestría, como Carmen Jodrá en "Las moras agraces", escrito a los 19 años, y David Leo García, quien ganó el premio de poesía Hiperión en 2006, a los 18 años, con "Urbi et orbi", un libro en el que abundan los sonetos, entre otras composiciones de métrica clásica.
        Pero yo quería hablar de José María Ferrer "Gustavo Adolfo" (1917-1984), que fue un locutor muy popular de Radio Zaragoza en las décadas de 1950 y 1960, con un programa diario en la franja de sobremesa. Confieso que nunca me gustó como locutor; tenía un estilo florido y un tanto rancio, con una verborrea rimbombante que, eso sí, no era exclusiva de él, sino muy común entre los locutores de su generación, como Joaquín Soler Serrano, Federico Gallo, o el mismísimo Matías Prats.
        "Gustavo Adolfo" ejerció como periodista en la prensa y en la radio y presumía de haber sido teniente provisional en la Guerra Civil (en "la Cruzada", como decía él), "con dos cruces de sangre". Fue un personaje muy conocido, muy respetado y muy querido en Aragón; la prueba es que tiene un busto en piedra en el parque de Pignatelli (obra de Miguel Cabré Cazcarra), a propuesta de la peña Solera Aragonesa. En 1983 publicó un libro de letras para jotas, "Cantas y canticas", que se reeditó cinco años más tarde, pero (aquí es donde quería llegar yo), en 1955 había publicado su primer libro, que ahora tengo en mis manos con indisimulable emoción: "El soneto del día. 1 de enero – 30 de junio de 1955", editado por el autor y con prólogo de Federico García Sanchiz (periodista y académico de la Real, muy apreciado por sus charlas y conferencias) e ilustraciones de Alcalde Molinero. Parece increíble pero es cierto, Gustavo Adolfo componía un soneto diario, muchas veces a petición de sus oyentes, y se jactaba de que podía componerlo en tres minutos, sobre la marcha, en directo, respondiendo a la sugerencia de un radioescucha. En este libro recogió los sonetos compuestos a lo largo de seis meses, sin descansar ni sábados ni domingos. Me es imposible seleccionar uno pues, por una razón o por otra, todos tienen su encanto. Elijo al azar, que no me queda otro remedio, este que corresponde al 12 de febrero de 1955:
       
       ¡¡FUEGO, FUEGO!!:
       
       Yo no sé, la verdad, si es buena cosa,
       el soneto escribir para un bombero,
       pues, pensándolo bien, es lo primero
       hacer la inspiración más que fogosa.
       
       Pero creo también que si, afanosa,
       arde toda la musa en lo sincero
       de la llama poética, está el pero
       de que llegue el bombero, alma celosa,
       
       y me apague con agua cristalina
       ese fuego del verso que ha incendiado
       al soneto en exacta disciplina.
       
       Mas, ardido en total.... ¡y chamuscado!,
       vaya a ti con la vena clara y fina...
       ¡aunque luego lo dejes apagado!

       
       * Existe un libro (que no he podido localizar), editado por el Ateneo de Zaragoza en colaboración con Radio Zaragoza en 1986, como homenaje a este locutor y sonetista:
       "José María Ferrer «Gustavo Adolfo» (1917-1984)". Por F. Otín, J. Muro, A. Zapater, L. García Camañes, F. Solsona, J. M. Zaldívar.

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Culturland"