23/03/2008

Frases de cine

imagenHola. Cuando Rick (Humphrey Bogart) e Ilsa (Ingrid Bergman) se despiden en el aeropuerto de Casablanca, él la consuela con una frase mítica: "Siempre nos quedará Paris". Aunque mi frase preferida sea una de Ilsa, "¿Ha sido un cañonazo o es el corazón que me late?", la que se conserva en el subconsciente colectivo es la de París. ¿Sabría alguien explicar por qué? Más justificable es la repercusión de la que pronuncia Scarlett O'Hara en Lo que el viento se llevó: "¡A Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre!" La peli se estrenó en España en 1950 (11 después que en Estados Unidos) y ese grito era un emocionante reto de supervivencia, perfectamente entendido, para una España de cartilla de racionamiento y estraperlo, que, como Scarlett, acababa de pasar por una guerra civil. Pero la reina de las frases cinematográficas es la que se pronuncia al final de Con faldas y a lo loco: "Nadie es perfecto". La dice el millonario Osgood cuando su adorada Daphne (Jack Lemmon) le descubre que, en realidad, es un hombre. Tres palabras que son un tratado de tolerancia (o sea, de la aceptación del otro tal como es) y un manifiesto contra cualquier prejuicio. Además, en su contexto, también deja claro que el amor está por encima de todo. imagen
       Todo este rollete que acabo de soltar viene a cuento de que la Global Language Monitor, una institución americana que analiza las tendencias del lenguaje, acaba de elegir como frase más influyente del año una que dice Bardem en No es país para viejos: "Decídete, amigo". Parece ser que ha hecho furor en Estados Unidos. Y la frasecita es, aceptémoslo, una auténtica sosada. Son los estragos del naturalismo en el cine, porque los personajes de las pelis de Wilder o de Curtiz no hablaban como los mortales; su lenguaje era verosímil pero un pelín rimbombante y siempre poético. Cuando a Bardem le pregunten, como a Bogart, "Y usted, ¿de qué nacionalidad es?" y él conteste "Soy borracho", sólo entonces le consideraremos aquí, en mi barrio, una estrella. Porque hay frases y frases, digo. Bueno, nos vemos.

Me escribe el crítico cinematográfico Fernando Gracia Guía para hacerme la siguiente rectificación, que transcribo textualmente: "...mencionas 1940 como año de estreno de la mítica "Lo que el viento se llevó". Y debo rectificarte: en aquellos tiempos tardaban las pelis -y más las americanas- una barbaridad para llegar a nuestras pantallas. Y esta se estrenó el 24 de marzo de 1951 -échale retraso- en el difunto Coliseo Equitativa." Por otro lado, las páginas de Internet quedetrailers.com y estoescine.com dan 1940 como fecha de estreno en España. El Coliseo Equitativa era un cine del centro de Zaragoza, desaparecido como tal cine y reconvertido en una tienda de Mango. (Véase este artículo: Cadáveres para un mito )

jmheraldo@hotmail.comHeraldo de Aragón | Imprimir

Este artículo pertenece a la sección "Culturland"