La ciudad arrebatada
Hola. Un muchacho mete un gol en una final del Campeonato del mundo de fútbol y se oye un estruendo de voces: "¡Viva Albacete!"; y es que el jugador en cuestión es de Fuentealbilla, una pequeña población de esa provincia. Si en ese mismo partido, el portero detiene una pelota del contrario, el grito unánime es "¡Viva Móstoles!" porque ese portero ha dicho muchas veces que es de allí. Y Penélope Cruz, una actriz española de bellos ojos oscuros, dejó muy claro de dónde era cuando agradeció el Oscar que le había concedido la Academia del Cine en Estados Unidos. "Me crié en Alcobendas", fueron sus palabras exactas, enviando el mensaje subliminal (lo que en inglés se llama 'understatement') de que a pesar del premio recibido y del carísimo vestido que llevaba puesto, ella seguía igual de sencilla y fiel a sus orígenes. Fijémonos en los ejemplos anteriores y comprobaremos que en todos se conjuga el verbo 'ser de'. Atención a este punto: uno es de un sitio, pero el sitio nunca es de uno. La gente manifiesta su orgullo por ser de Teruel, de Soria o de Sevilla y no falta a la verdad, pues se basa en una configuración sentimental de planos y paisajes muy próximos, entrelazados siempre con la experiencia de la propia vida. Pero las ciudades tienen extraños dueños, que poco tienen que ver con sus habitantes. Basta con pensar en el IBI (la contribución) y en el impuesto sobre el Incremento del valor de los Terrenos (la plusvalía), que gravan la propiedad de los inmuebles. Recibos que recuerdan que el suelo no pertenece enteramente al propietario, por mucha escritura notarial que tenga a su nombre.
A veces, no hacen falta los impuestos pues basta con un paseo para darse cuenta de que las ciudades no son nuestras. Como ejemplo, hablemos de la plaza de Santa Marta en Zaragoza, un hermoso rectángulo de la vieja urbe romana casi pegado a la Seo. Remodelada no hace mucho, la plaza dispone de siete bancos de madera para el descanso y la tertulia. Pero esa invitación al sosiego y a la convivencia se interrumpe con el buen tiempo, cuando una media docena de bares instala sus terrazas y ocupa todo el espacio disponible; entonces, los bancos públicos se quedan inaccesibles, sitiados por sillas y veladores, y se convierten en un mobiliario irónico, casi en un chiste, para recordarnos que la ciudad, quizá, sólo es de quien la alquila. Nos vemos.
Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com
jmheraldo@hotmail.com | Heraldo de Aragón | Imprimir
Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"
Domingo de julio (ese 11 de julio de 2010)
Una noche calurosa de un domingo de julio, él y ella se disponen a cenar en un pequeño restaurante francés de la calle de San Lorenzo en Zaragoza. San Lorenzo, que era oscense, sufrió martirio en Roma como a mediados del siglo III y cuando le estaban abrasando en la parrilla, inventó el humor negro al decir a sus verdugos: "Dadme la vuelta, que por este lado ya estoy hecho". Mas volvamos al restaurante francés, que estaría vacío si no fuera por esta pareja de jóvenes clientes. Se trata de un local pulcro y tranquilo en el que no hay ni tragaperras ni televisión ni nada que haga ruido. El camarero confirma en voz alta los platos que le han pedido: "De acueggdo: dos quiches de pueggos y dos cañas. Ahoga mismo lo tgraigo". La chica, que lleva una camisa negra de tirantes, tiene un pequeño tatuaje en el cuello: un sol con ocho rayos, que ilumina equidistante el omoplato y la clavícula de su lado izquierdo.
Esta es la primera vez que ellos cenan juntos desde que se conocieron en una actuación de Bigott. Para quien no lo sepa, Bigott es un músico zaragozano que canta en inglés. Cuando uno ve a Bigott, comprueba dos cosas: 1) que tiene un gran talento y 2), que siente aversión al gremio de los peluqueros. Pero volvamos al restaurante que huele a mantequilla y vino blanco, donde el chico no para de hablar mientras ella saborea su quiche: "Y, nada más llegar al trabajo, se me acerca el dueño y me dice que lo siente mucho pero que tiene que despedirme; que la copistería va mal, que la gente ya no hace fotocopias, que ahora todo es por Internet, ya sabes. O sea, que me he quedado en el paro. Mira, no sabes qué bajón me dio... Que yo creía que eso del paro solo le pasaba a los demás" La chica calla y, ¿sin querer?, se señala el pequeño sol tatuado en su cuello, quizá indicando que hay playas cerca todavía sin descubrir. El chico mira ese sol y ve que sus rayos se mueven ondulantes pero, en ese momento, se empieza a oír un estruendo de bocinas fuera y toda ensoñación se interrumpe. Se asoman los dos a la calle, que se ha llenado de gente saltando y abrazándose. "¿Qué pasa?", pregunta ella a una cuadrilla que va ondeando banderas. "¡España! ¡España!", es la única respuesta.
Este artículo es mi pequeño homenaje a todos los que estuvieron ajenos al futbol el domingo 11 de julio de 2010. Fueron muy pocos y muy valientes.
El restaurante francés existe: se llama 'Quiche me' y está en la calle San Lorenzo, nº 7, de Zaragoza (casi enfrente de una de mis tiendas favoritas: La ventana indiscreta) Una de las peculiaridades de este restaurante es que tiene una estantería con libros (principalmente de novela negra y literatura francesa) en plan 'book-crossing'. Y en cuanto a Bigott, lo mejor es visitar su página en MySpace.
Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com
jmheraldo@hotmail.com | Heraldo de Aragón | Imprimir
Este artículo pertenece a la sección "Querido Caos"
Un tranvía de cuento
Hola. Me infiltro en un acto en el que el arquitecto Iñaki Alday expone el proyecto del tranvía de Zaragoza ante gente de su gremio. Lo bueno, o lo malo, de ser un infiltrado es que, carente de conocimientos técnicos, uno va cargado de inocencia y dispuesto a creérselo todo. Don Iñaki hace una exposición muy ordenada del asunto con planos, dibujos e infografías; y todo es maravilloso. Me recuerda aquellos cuentos con los que se inicia a los niños en el conocimiento de los medios de transporte: coches de colores vivos que circulan entre paisajes verdes salpicados de amapolas, o trenes alegres por cuyas ventanillas asoman las cabezas de Phileas Fogg y su ayudante.
El proyecto Alday es un proyecto humanista, que intenta devolver la dignidad al ciudadano bípedo. Me voy a explicar: llevamos unos años en que la bicicleta se ha convertido en el icono del ecologismo guay, colocando al peatón en un lugar secundario y tristón. Sí, parece mentira pero ahora aporta más al desarrollo sostenible una persona montada en una bici que una persona andando. Así somos de papanatas. Por eso, produce cierta satisfacción que Alday se muestre tan contento por ese largo paseo sin interrupciones, al que llama 'andador', que irá paralelo al tranvía. A mi no me gusta la palabra 'andador', que me recuerda a taca-taca de niño; prefiero la de 'bulevar', que es más cosmopolita, pero da igual. El caso es que tendremos andador, carril bici y tranvía.
Y los coches tendrán un solo carril de circulación y, si han de parar, podrán subirse a la acera pero habrá un bordillo que les recordará que no están en su terreno, vamos, que les creará mala conciencia. Bueno, esto lo veo discutible porque un conductor solo se siente culpable de haber aparcado mal cuando tiene un policía detrás con una libreta en la mano. Pero, a pesar de los reparos, creo que todo va a quedar muy bien. Eso sí, por favor, exijamos coherencia urbana: que los hosteleros no pongan más mesas de las permitidas en las terrazas (y que el ayuntamiento no permita demasiadas mesas); que no se aparquen motos y que no surjan pizarras plegables en las aceras; que no se aten bicis en los postes de los semáforos; y que se dé una buena colleja (real o administrativa) a los que pintan graffiti. Quiero decir que los cuentos de ciudades, o las ciudades de cuento, no son solo obra de los arquitectos. Nos vemos.
Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com
COMENTARIO de Anónimo (17/07/2010):
He leído con atención su artículo con el que estaría totalmente de acuerdo si lo estuviera con el concepto con el que lo enfoca el arquitecto Alday. Le asigna el nombre de "andador" y lo que pienso es un cambio radical respecto al uso que ha tenido esa zona central hasta ahora y que, por otra arte, debería seguir teniendo. La Gran Vía y su continuación estaba compuesta de dos andadores laterales, las aceras, y una zona intermedia, ajardinada, efectivamente sin continuidad peatonal, que en realidad era una serie de espacios tranquilos, cuartos de estar urbanos, unos auténticos oasis en medio de la vorágine circulatoria.¿ Podremos llamarlas estancias? Creo que si. Lo importante de los nombres en este caso es que llevan en si un cambio de concepto: se está pasando del estático al dinámico futuro. Antes la función dinámica andadora la facilitaban las aceras, ahora será todo el paseo.
¿Va a ser un obstáculo el "andador" de Alday para que el espacio central siga siendo estancia ? Yo diría que no pero el problema está en que tal palabra abre la puerta a otro elemento más dinámico que es la bicicleta: un carril bici doble va a ocupar una parte importante de los paseos. Aquí es donde me duele y por lo que estoy peleando, probablemente por una batalla perdida. Mis acciones son políticamente incorrectas pues llevar la contraria a lo que las altas esferas neoecologistas deciden en materia de dos ruedas está condenado al fracaso. El ciudadano medio está adoctrinado y defiende el carril bici por el centro del paseo, las asociaciones de vecinos también y de nada han servido mis argumentos de que el carril se haya metido de "extranjis" a última hora informando sólo a los correligionarios, que el Ayuntamiento se haya saltado a la torera las normas urbanísticas en vigor, que con quién debe competir la bici y quitarle espacio es con el coche pues para eso es un medio de locomoción, que en el Centro no hay apenas zonas verdes o que van a ser un riesgo para los niños pequeños que ahora corretean libremente por la zona. Nada de nada. Imperturbables.
La historia es más larga y detallada. Con mi ojo de arquitecto me la he mirado despacio y puedo contar más. Habrá podido apreciar que en el fondo este escrito es un desahogo. Como suele decir en su despedida, nos vemos.
jmheraldo@hotmail.com | Heraldo de Aragón | Imprimir
Este artículo pertenece a la sección "Demasiado asfalto"
Los 5 principales. Junio 2010
Las 5 páginas más vistas de este blog durante el mes de junio de 2010 han sido:
1) Gualda y roja es la bandera española
2) Ruido de ciudad
3) Sapphire. PUSH
4) El nadador
5) Ernesto Sábato. La resistencia
jmheraldo@hotmail.com | Imprimir
Este artículo pertenece a la sección "TOP 5"
La fotografía se despuebla. De Robert Doisneau a Purificación García
Hola. Parece que al cuarto oscuro le va el sol, porque ya es tradición que las grandes exposiciones de fotografía se reserven para el verano. En Caja Madrid (plaza de Aragón, Zaragoza) hay una del francés Robert Doisneau (pronúnciese 'duanó'), cuyas imágenes el tiempo ha convertido en piezas maestras por muy diversas razones. La principal, creo yo, es que el objetivo de su cámara es siempre la gente: simples peatones, currantes, acordeonistas, porteras y grandes damas, perros que pasean a sus amos y novios que se besan. Cincuenta años antes de que las cámaras digitales arrinconaran a las analógicas, Doisneau hizo de la captación de la espontaneidad su principal virtud: atrapaba los instantes y los gestos con invisibles cazamariposas y luego los impregnaba de un sentido del humor muy popular, tierno y levemente surrealista. Basta con la serie 'La mirada oblicua' para entender las cualidades de su obra: humanismo, poesía y comicidad. En esa serie, se ve a los transeúntes pararse delante del escaparate de la galería 'Romi', en la calle Seine de Paris, y mirar, directa u oblicuamente, un cuadro con un desnudo picantón (de un pintor del XIX llamado Wagner) sin saber que Doisneau estaba disparando su cámara desde dentro de la tienda, en la que se habían apagado todas las luces. Admirador, pues, de lo espontáneo por encima de todo, también es lógico que fotografiara la infancia para captar, a partes iguales, su inocencia y su pillería. Como él mismo decía en cuanto a los niños, prefería a "los últimos en clase pero los primeros en la calle". ¿Pero qué ha sido de toda esta gente, de toda esta vida de las fotos de Doisneau?
Me hago esta pregunta a la vista de las obras seleccionadas en el concurso bienal de fotografía de Purificación García, expuestas en el Paraninfo. En casi todas ellas, ha desaparecido la presencia humana, de la que solo queda algún vestigio. A veces, esa huella son los coches aparcados o los libros en una estantería; otras veces, es el simple deterioro de unos espacios antes habitados. O sea que, al contrario que la tierra, la fotografía se despuebla. Me temo, pues, que lo humano ya solo sea tema para las redes sociales o los telediarios. Nos vemos.
La imagen de arriba, que reproduzco sin ningún permiso, corresponde a una fotografía de Doisneau titulada 'Timide à lunettes' (Tímido con gafas), realizada en Paris en 1956. Está reproducida de un especial de la revista PHOTO (nº 324, octubre 1995). La otra imagen es de Ignacio Llamas: Sin título. Serie "Cercar al silencio", 2009
Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com
jmheraldo@hotmail.com | Heraldo de Aragón | Imprimir
Este artículo pertenece a la sección "Culturland"
Este nuevo mapa social
La prosperidad creciente en la segunda mitad del siglo XX, que acabó siendo arrolladora y embriagante en los primeros años del XXI, tuvo como consecuencia la eliminación de las antiguas clasificaciones socioeconómicas. Dicho de otra manera, el bienestar provocó una pérdida del DNI social, que es un documento que ahora ya nadie encuentra. A medida que el dinero fluía, los trabajadores olvidaban aquel llamado 'orgullo obrero' pues, con coche y piso propios, ya pertenecían a la clase media. Pero la tradicional clase media también creyó que, al crecer sus propiedades y sus cuentas bancarias, ya podía considerarse ascendida a jet-set. Bueno, ha llegado (o ha vuelto, pues así es la historia) el tiempo de penuria y ya no sabemos cuál es el lugar que ocupamos en el mapa. Ya no hay clases sino situaciones sociales como, básicamente, estar en paro o tener trabajo. Pero nadie puede sentir orgullo de estar parado; y tener trabajo parece ser ahora una circunstancia que depende más de la suerte que de otros factores como la cualificación o el esfuerzo.
Pienso en esto a raíz de la muerte de Alan Sillitoe, tratada con excesiva discreción por los medios. Sillitoe fue un escritor perteneciente a la generación de 'los jóvenes airados', un grupo de novelistas, comediógrafos y cineastas que irrumpieron en tromba muy a principios de los 60 en Gran Bretaña*. Las novelas de Sillitoe más conocidas son 'La soledad del corredor de fondo' y 'Sábado por la noche y domingo por la mañana', ambas llevadas al cine. No hace mucho, asistí en la filmoteca a un ciclo de este movimiento y me di cuenta de que todas las películas, aunque con tramas distintas, respondían a un mismo argumento: un joven obrero ansiaba ascender socialmente pero no por medio del trabajo sino a través de una relación con una mujer de clase alta (por ejemplo, con la hija o, incluso, con la esposa del jefe), lo que producía su ingreso en un limbo social en el que, traicionados sus orígenes, sólo le esperaba la infelicidad. El mismo Sillitoe trabajó en una fábrica de bicicletas antes de dedicarse a escribir y, como sus colegas, rindió un homenaje a la dignidad de aquellos trabajadores que habían sobrevivido a la guerra y estaban levantando Europa. Nadie imaginaba entonces la aparición, décadas después, de una nueva y nebulosa clase: la de los ingenieros financieros. A más de uno le habría dado un patatús.
*La denominación de 'jóvenes airados' procede de la inglesa 'angry young men' que se aceptó como etiqueta para esta generación a partir del estreno de la obra de teatro 'Look back in anger' (Mirando hacia atrás con ira, 1956), de John Osborne, que fue llevada al cine en 1959 por Tony Richardson con Richard Burton de protagonista. Las novelas de Sillitoe fueron la base de dos excelentes películas: 'Saturday night and Sunday morning', dirigida por Karel Reisz en 1960, y 'The loneliness of the long distance runner', de Tony Richardson, en 1962. Allan Sillitoe, nacido en Nottingham en 1928, murió el 25 de abril de 2010.
Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com
jmheraldo@hotmail.com | Heraldo de Aragón | Imprimir
Este artículo pertenece a la sección "Culturland"
Ruido de ciudad (2)
Hola. En una céntrica chocolatería, dos amigas jubiladas meriendan en una mesa pegada al ventanal que da a la plaza. Una de ellas, la del pelo rojizo, todavía con un trozo de churro en la boca, entra decidida en el debate político: "Pues para presidenta de la DGA, yo prefiero a esa..., huy, que no me viene el nombre; sí, a esa que lleva siempre unos pañuelos muy bonitos, que tiene mucho empaque..." La otra le interrumpe: "Sí, ya sé a quién te refieres. Pero dicen que tiene mucho genio". La del pelo rojizo suspira y defiende a su candidata: "Ya, pero es que para mandar, hay que tener genio; que si no lo tienes, se te comen. Mírame a mí, la más buena de la familia pero siempre el último mono". La otra decide zanjar el tema: "Bueno, yo no me pronuncio, que no me gusta la política; además, el voto es secreto". Dicho esto, agarra el churro de la vergüenza y le arrea un mordisco tremendo ante los ojos atónitos de la otra, que se lo afea: "Hija, ¡qué apetito tienes!"
En una mesa del fondo, un pavo con el pelo engominado lee atentamente los anuncios por palabras del periódico, exactamente los de la sección de ofertas de trabajo, sin quitar el ojo de su móvil, que ha puesto al lado de un vaso con un cortado. El hombre lleva semanas entregando su curriculum en toda clase de empresas: bares, servicios de mensajería, tiendas de ropa o supermercados. En todos los sitios le cogen la hoja con los datos y le dicen lo mismo: "Ya te llamaremos". Pero nadie llama. El pavo ahora mira la televisión del local. Una vez tras otra, pasan el vídeo de una periodista morena y guapa entrevistando al portero de la selección española de fútbol. Parece ser que la periodista y el portero son novios (o que hay un algo entre los dos, para qué más detalles) y que la presencia de ella en el campeonato mundial puede distraerle a él. Puede ocurrir que se ponga a mirarla de reojo, porque la chica es muy guapa, ya lo hemos dicho, y entonces uno del equipo contrario aproveche el momento para meterle un gol. Una tertuliana del programa dice que no hay que caer en eso tan machista que dicen los franceses cuando los hombres tienen una desgracia: "¡Cherchez la femme!". Con el ruido que hay en la chocolatería y lo absorto que está en lo que se ve por la tele, el pavo del pelo engominado no se entera de que el teléfono está sonando. Bueno, en realidad ya ha dejado de sonar. Nos vemos.
Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com
jmheraldo@hotmail.com | Heraldo de Aragón | Imprimir
Este artículo pertenece a la sección "Querido Caos"
Enseñar, desesperar
España lleva décadas sin tener suerte con los ministros de Educación: desde aquel José Mª Maravall, gran impulsor de la LOGSE en los 80 pero derrotado por Jon Manteca, un muchacho que se hizo famoso por su destreza en romper farolas con una muleta, hasta el actual, un catedrático de Filosofía que parece pensar que la diferencia entre los discípulos de Sócrates y los de ahora es que estos necesitan un ordenador para comunicarse con el profesor. No es tan extraño que la educación sufra maltrato crónico porque se trata de una industria que fabrica exclusivamente futuro. Y el futuro es intangible, por mucho que se sepa que acabará convirtiéndose en presente. Por eso, la enseñanza es la profesión más hermosa y más poética que existe y, también, la más incomprendida y la más ingrata. Un profe tarda mucho en ver los frutos de su trabajo, si es que los llega a ver alguna vez, pero espera, por lógica, que los gobiernos entiendan y enaltezcan su oficio, que es básico para que el país avance fuerte, sabio, respetable e independiente. Reconozco que esta especie de discurso inicial me ha dejado un pelín exhausto pero tan encendidas (y sinceras) palabras se deben a la reciente difusión de un manifiesto suscrito por los mismos profesores.
Creen estos docentes que en esta época de penuria va a revalorizarse el sentido común. Inocentones ellos, esperan que la pobreza acarree cordura y proponen vías de ahorro, por si el problema es la falta de ideas. Es más que probable que sus sensatas peticiones se ignoren pero, por la franqueza con que las han expresado, la reflexión se hace inevitable. Piden la supresión de los liberados sindicales... Y es que se ha ido asentando la sospecha de que a estos, más que vocación de servicio a sus colegas, lo que les mueve es el deseo de alejarse de las pizarras o de los destinos indeseados. Piden, también, que dejen de enviar ordenadores para los niños de primaria (porque se infrautilizan y estorban), lo que supondrá un gran disgusto para la empresa proveedora pero un gran ahorro para el estado. Y solicitan que se supriman todas las ayudas y becas a los alumnos "de nulo trabajo e inaceptable rendimiento", ya que es conveniente que los chavales aprendan que solo el esfuerzo merece recompensa. Piden más cosas, pero yo creo que, en el fondo, sólo quieren que se les escuche. Políticos, escuchen a los profes.
Este artículo se ha publicado en la sección MARCA AL AGUA de las páginas de opinión de Heraldo de Aragón. Si quieres añadir un comentario en este blog, tienes que enviarlo por email a jmheraldo@hotmail.com
jmheraldo@hotmail.com | Heraldo de Aragón | Imprimir
Este artículo pertenece a la sección "Escrito con tiza"
Amin Maalouf gana el Príncipe de Asturias de las Letras de 2010
Amin Maalouf gana el Príncipe de Asturias de las Letras de 2010. Si quieres leer la reseña completa que de su novela El viaje de Baldassare publicó El País, pincha aquí.
jmheraldo@hotmail.com | Imprimir
Este artículo pertenece a la sección "Culturland"
John Cheever, el nadador, y sus seguidores
Uno de mis artículos más leídos, desde su publicación en el verano de 2008 en Heraldo de Aragón, ha sido John Cheever. El nadador. Parte de estas visitas proceden de un excelente blog dedicado exclusivamente a este escritor norteamericano, El ladrón de Shady Hill, administrado por Montserrat Vega.
jmheraldo@hotmail.com | Imprimir
Este artículo pertenece a la sección "Culturland"




![Validate my RSS feed [Valid RSS]](valid-rss.png)